Entiendo que las arrugas son
síntoma de sequedad en la piel, que las canas avejentan y que las
jorobas no son sexyes. Pero si lo natural es envejecer y lo antinatural
es no hacerlo, ¿por qué el constante intento de evitar lo
inevitable? Es algo indicativo que la búsqueda en internet de "productos
antienvejecimiento" arroje un total de 1 120,000 resultados. Se anuncian
cremas, pomadas, parches, tratamientos naturales e, incluso, se ofrecen
vacunas antienvejecimiento... ¿Pero qué no se dan cuenta que no hay
forma de no envejecer? Incluso las operaciones e injertos (además de
caras y dolorosas) no traen los mejores resultados.
Además
¿quién se beneficia de todo esto? Definitivamente no es el iluso
comprador que, esperanzado de haber encontrado el antídoto contra lo
imposible, derrocha su poca o mucha fortuna. Se beneficia el vendedor,
el comerciante, aquél gigante que se alimenta de la ingenuidad de unos
cuantos.
Simplemente
conviene aceptarlo: vamos a envejecer. Todos en algún momento. Unos
mejor que otros: unos con más o menos arrugas, otros con más o menos canas, otros con más o menos dientes, otros con más o menos pelo, otros con más o menos labios y otros con más o menos
grasa. En cualquier caso, resulta más convincente
preocuparse por ser un viejo feliz y pleno que uno con un cutis
perfecto. Al menos lo primero sí está en nuestras manos.

