22 de diciembre de 2013

El guatero

Si algo debo a mis amigos chilenos es el haberme introducido en el mundo del guatero. El guatero es un contenedor de agua caliente generalmente de forma rectangular hecho de goma. Suele recubrirse con tela gruesa de diversos tipos y diseños para hacerlo menos osco y amortiguar el calor. Yo tengo uno rosa con rayas azules y otro rojo. Ambos obsequios de mi amigo argentino.


El guatero puede introducirse en el interior de la cama o, sencillamente, situarse en la parte del cuerpo que requiera calor. Generalmente se coloca en los pies, manos, rodillas, piernas y, por supuesto, en la guata (como los chilenos nombran gustosamente a lo que se conoce como panza, vientre o barriga). El guatero no sólo sirve para apaciguar el frío sino también para contrarrestar molestos dolores musculares o de otro tipo. Tristemente el uso del modesto guatero ha sido sustituido por métodos industriales mucho má costosos y, aparentemente, más benéficos que producen calor (como la calefacción, mantas eléctricas, etc). Sin embargo, estoy segura de que no todas las situaciones ameritan dicha inversión. Con lo cual, para estos casos quizás convenga regresar al uso del guatero que puede incluso acompañarse, en épocas críticas, con una buena batamanta. Así que, para esta época decembrina, creo conveniente el uso del guatero.

15 de diciembre de 2013

Cambiando roles

No me queda claro si las acciones tomadas para lograr mayor igualdad entre hombres y mujeres han sido las adecuadas. Entiendo que se ha incrementado el número de trabajos que antes eran de preponderancia masculina, que ahora existen líneas especiales de autobuses (rosas) exclusivas para mujeres, que la matrícula femenina en la Universidad va en aumento y que el 8 de marzo se conmemora el día internacional de la mujer.  Sin embargo, no entiendo de qué tipo de igualdad se está hablando ni me queda claro si los métodos empleadas han sido los mejores. Un ejemplo lo muestran las famosas "cuotas femeninas". La exigencia de contratar a un número determinado de mujeres ¿soluciona en algún sentido el problema? o simplemente lo traslada ¿No será que la necesidad de que existan tales medidas es porque aún no se considera a la mujer lo suficientemente capaz de obtener determinadas plazas por ella misma? Considero más urgente atender el problema de que, ante un puesto del mismo tipo, los hombres ganen más que las mujeres que promover esta clase de medidas vacías.

Después de tantos años de lucha, se ha conseguido insertar a la mujer en el ámbito laboral. Pero el ámbito del que hablamos es un mundo creado por y para los hombres. Por eso, a pesar de tener mujeres en puestos laborales, muchas veces éstas se encuentran insatisfechas porque no tienen ni el sueldo ni el puesto que merecen. Además de, por supuesto, el nuevo reto que supone conciliar su trabajo con la vida familiar (u otros ámbitos relevantes). Sin embargo, esto no sería un problema si la igualdad pretendida fuera lograr que hombres y mujeres tuvieran las mismas posibilidades para obtener un empleo. Si esto es así, el objetivo se ha logrado. Pero si, en cambio, lo que se intenta es lograr que la mujer tenga el mismo reconocimiento social que el hombre, que se le considere capaz y que se le respete, entonces estamos lejos de alcanzarlo.
         
                 
Por eso, me parece que si el objetivo es lograr cierta igualdad entre hombres y mujeres, debe primero replantearse qué tipo de igualdad se está buscando así como los motivos para conseguirlo. A partir de ahí, podrían definirse los medios más adecuados para obtenerla.

Debido a la importancia que supone el papel de la mujer en la sociedad, es claro que el cambio de su rol genere un cambio en la sociedad. Por ejemplo la familia. En este ámbito deben plantearse nuevas cuestiones: ¿quién educa ahora a los hijos? ¿las mujeres están igualmente interesadas en tenerlos? ¿las medidas tomadas para conciliar trabajo y hogar han repercutido positivamente en la vida de los hijos? Si existe algún problema en el ámbito familiar por la nueva condición de la mujer ¿cuál sería la solución? Me parece que lejos de cambiar, nuevamente, el rol de la mujer lo que debe hacerse es cambiar el rol del hombre. Los hijos no se educan por la madre sino por los padres. Es positivo que la mujer trabaje: genera un nuevo sueldo y se desarrolla profesionalmente. Pero si esto es a costa de la educación de los hijos, entonces deben tomarse nuevas alternativas. Me parece que las medidas de reducción de jornadas, trabajo por proyectos y cosas similares, deben fomentarse pero no únicamente para la mujer sino también para el hombre. Y estos cambios deben promoverlos tanto hombres como mujeres ¿por qué? Porque el beneficio es para ambos: su familia, y no únicamente para la mujer como erróneamente se ha entendido.

En definitiva, mientras no se explicite qué tipo de igualdad se está buscando y se generen soluciones viables, seguiremos teniendo mujeres insatisfechas en puestos laborales, hijos no educados por sus padres y hombres sin reclamar condiciones laborales distintas. También nos seguirá pareciendo gracioso que la mujer aparezca en escena, sobre todo, cuando se quiere subir la audiencia de algún programa al resaltar sus atributos no exactamente intelectuales.

8 de diciembre de 2013

Rumbo a Santiago

El jueves pasado obtuve mi "Credencial del Peregrino" en la Universidad. El bedel (como le dicen aquí a los "polis") me cobró un euro y me la dio. La credencial tiene espacio para 40 sellos. En la parte posterior tiene un mapa que muestra los diversos caminos así como algunas señalizaciones.
Hacer el camino implica planeación además de, por supuesto, un buen motivo para recorrerlo. En las Siete Partidas, por ejemplo, se habla de tres formas de peregrinar: por voluntad, para cumplimentar un voto o para hacer penitencia. En el siglo XII la peregrinación se convirtió en un fenómeno de masas, se peregrinaba principalmente para hacer penitencia o encontrar algún milagro del Santo. Durante la baja Edad Media, por otro lado, la afluencia de peregrinos disminuyo notablemente y los motivos para peregrinar cambiaron. Ahora se caminaba para encontrar cierta aventura caballeresca o simplemente para conocer el mundo de forma diferente. También durante la Ilustración el peregrinaje descendió. Pero ocurre algo interesante durante la posguerra. Tras la sombra del holocausto y las recientes catástrofes, el deseo de peregrinar aumentó intensamente. La intención del peregrino de aquellos tiempos era encontrar las raíces que habían dado unidad a la Europa de preguerras. 

Ahora caminar a Santiago puede hacerse por varios motivos: conocer el mundo, buscar algo espiritual o interior, mostrar una ofrenda o sacrificio, agradecimiento, penitencia, etc. En cualquier caso el camino de Santiago representa una de las principales manifestaciones de la cultura cristiana occidental. Y, como indica San Agustín, la ruta permite regresar a lo esencial despreciando lo insignificante. Dicen por ahí que la grandeza de esta tradición milenaria acaba convirtiendo al más incrédulo en peregrino. Lo descubriré en mayo cuando haga el camino. 

Sobre la planeación pueden decirse algunas cosas. Primero hay que determinar la fecha más apropiada y después la ruta. Lo más aconsejable es hacerlo en septiembre o mayo por cuestiones climáticas y de flujo de peregrinos. En cuanto a la ruta yo consideré tres opciones: Portugués, Primitivo y Francés. Elegí el Francés. Sobre el inicio de esta ruta hay controversia, unos dicen que comienza en Saint Jean Pied de Port y otros en Puente la Reina. Esta ruta tiene 30 o 31 etapas dependiendo de la guía que se consulte. Cada día se camina un promedio de 25 a 30 kilómetros que implica un total de 6 u 8 horas dependiendo de la dificultad del camino. Cada etapa está pensada para hacerla en un dia. Yo no me caracterízo ni por mi buena condición ni por mi esmero en caminar. Así que dicidí entrenar durante estos meses para poder llegar a Santiago. Me dijeron que consiguiera unas buenas botas de caña alta e impermeables así que fui a Decathlon y las compré. También pedí prestado un bastón. Es curioso descubrir que el bastón sí sirve y que funciona mejor en las bajadas que en las subidas. Sobre usar uno o dos bastones depende del peregrino. Yo prefiero uno aunque en tiempos de calamidad sugiero dos. Después me inscribí en un grupo que se autonombra "club de montaña". Haríamos el tramo Saint Jean Pied de Port-Roncesvalles. Los montañeros aconsejaban llevar: protector solar, lentes de sol, agua y comida para todo el día. Durante el trayecto la gente contaba sus experiencias. Había muchos peregrinos que habían hecho varias rutas. Se escuchaba por ahí que el Francés era el verdadero camino, algunos afirmaban que la ruta también podía nombrarse "ruta de Napoleón" pues por ahí entraron sus tropas a invadir la península. También hablaban del camino Portugués diciendo que era el más fácil por lo plano de sus sendas. Caminaríamos alrededor de ocho horas por un camino definido como "una de las etapas más bonitas y exigentes". Al cabo de unas seis horas nos topamos con un refugio pequeño equipado con una barra para poner la bolsa de dormir y un teléfono para llamadas de emergencia. Descubrimos que gracias a ese refugio tres peregrinos, impertinentes y perdidos, pudieron pedir ayuda y salvarse. Hablamos de si el peregrino perdido debe o no pagar su rescate. Acordamos que si la culpa la tiene el peregrino debido a su necedad y negligencia, éste debe pagar su rescate.
Las dos últimas horas fueron duras. Mis pies y rodillas sufrían. Me tomé un ibuprofeno y una montañera española me consiguó una rama para apoyar la otra pierna. Desde ahí caminé despacio, disfruté más el paisajé y conversé con la gentil peregrina. Le comenté que soy mexicana y hablamos sobre política, las diferencias entre nuestros países y de lo absurdo que resulta odiar a los ricos. 

Hace un mes hice otras dos etapas: Pamplona-Puente la Reina/Puente la Reina-Estella. La primera con una amiga mexicana y dos chilenas y la segunda con tres chilenos. El chileno dijo que hacer senderismo agudiza los sentidos. Yo le creo. La chilena bromeaba acerca de la posibilidad de convertirnos en guías del camino después de una historia que se inventó sobre sus zapatos. La mexicana pedía graciosamente comprensión dado que, por ser la de menor estatura del grupo, debía dar zancadas más largas y hacer más esfuerzo. La otra chilena propuso hacer dos etapas en dos días seguidos. Todos asentimos. En enero haremos Estella-Los Arcos/Los Arcos-Logroño. Pasaremos por una fuente del vino.

Referencias
  1. Pombo, De Antón, El Camino de Santiago en tu mochila, Anaya, Madrid, 2009.
  2. Bravo Lozano, Millán. Guía práctica del peregrino, Everest, León, 1995.
  3. http://caminodesantiago.consumer.es/