A mi paso por Berlín fotografié un total de 14 osos. Luego supe que fue en el 2001 cuando los esposos Eva y Klaus Herllitz crearon 300 osos en cooperación con el escultor austriaco Roman Strobl. El 20 de junio de ese mismo año se pintaron y distrubuyeron por toda la cuidad. Todos están hechos de material sintético y reforzados con fibras de vidrio. Miden aproximadamente dos metros y cuentan con un diseño exclusivo.




Los osos y Belín tienen su historia. Los osos se encuentran en el escudo de la cuidad, en logotipos, estatuas y hasta se entregan como premio en su festival de cine. La historia del escudo es controvertida. Algunos dicen que se hizo en honor
al duque Alberto I de Brandeburgo cuyo apodo era "El oso". Otros afirman
que es por el origen de la palabra Berlín dado que Bär (pronunciado ber) significa oso. Sin embargo esto es erróneo. Berlín puede provenir o de berle o berlin que
en el idioma polabo significaba "tierra deshabitada" o "tierra no
cultivada" o como fruto de la combinación del
vocablo berl (pantano) más in (lugar). Algo así como
"tierra pantanosa". La imagen del oso, por tanto, no tienen nada que ver con el
origen del nombre de la ciudad.

En cuanto a los osos fotografiados, llamados Buddy Bear, se sabe que fueron creados para fomentar la paz y tolerancia entre los países. También que cuestan una suma considerable capaz de haber aportado, desde su
creación a la fecha, un total de 2.1 millones de euros para niños
necesitados. Todo comenzó cuando los osos fueron pintados por representantes de diversos países con motivos característicos de cada nación. En el 2002 se exhibieron en la plaza de Berlín puestos en círculo como tomados de las manos. Dado el éxito del evento tuvieron otras muchas presentacionen como en Austria, Turquía, Hong
Kong, Japón, Australia, Israel, Finlandia, Rusia, Malasia, Argentina,
Uruguay, etc. La última, según parece, fue en Paris en el 2012. El proyecto llamado United Buddy Bears se alió con la UNICEF para subastar a los osos y ayudar a varios niños necesitados.
A primera vista Berlín es feo como sus osos. Su historia es turbia y discutible como todo este asunto de los osos. Pero si uno indaga un poco más en sus calles y cultura quedará maravillado y, sin duda, incitado a regresar.