6 de enero de 2014

Los caprichos de Goya

      
Goya, El sueño de la razón produce monstruos, 1977. Serie "Los caprichos", Museo Camón Aznar, Zaragoza.
De entre los 80 grabados creados por Goya en 1977 me llama la atención este. En el primer plano vemos a un hombre compungido recostado sobre una mesa o escritorio. En uno de los costados se lee la inscripción: "[e]l sueño de la razón produce monstruos". No se muestra el rostro del hombre, sólo aparece su cabellera despeinada que esconde algunos papeles y un bolígrafo. Quizás sea algo recién escrito por él que lo atormenta. Detrás del hombre vemos figuras de animales que lo miran. Casi todos voladores salvo un felino que lo observa atento. No se sabe si aquellas figuras existen o, simplemente, salen de su mente. En todo caso, el grabado muestra el tormento y desesperación de un hombre debido a un motivo creado por él. Pero ¿qué pretendía hacer Goya en sus grabados? Se trata de una serie de estampas cuya intención era denunciar, de forma satírica, los vicios de la sociedad de su tiempo. El Museo del Prado suele agrupar los grabados en torno a cuatro temáticas: 1) el engaño de las relaciones entre el hombre y la mujer, 2) la mala educación y la ignorancia, 3) la condena de los vicios arraigados en la sociedad y 4) la protesta contra los abusos del poder. El grabado que he descrito, seriado con el número 43, quizás podría agruparse en la línea temática tres. ¿Pero qué vicio denuncia con este grabado? A la razón. ¿Pero en qué sentido el razonar puede convertirse en vicio? Quizás Goya con esta estampa pretendía denunciar el infortunio que trae para el hombre el mal uso de ésta. ¿Y qué querrán decir los animales puestos por encima de aquél? Quizás sea una sátira de cómo el individuo, dotado de talentos y capacidades, elige reducir al mínimo sus facultades al grado de que las mismas bestias lo compadecen.
Queda por reflexionar, sin embargo, quién sería en nuestra época el sujeto indicado para ocupar aquél puesto.

1 de enero de 2014

Los osos de Berlín

A mi paso por Berlín fotografié un total de 14 osos. Luego supe que fue en el 2001 cuando los esposos Eva y Klaus Herllitz crearon 300 osos en cooperación con el escultor austriaco Roman Strobl.  El 20 de junio de ese mismo año se pintaron y distrubuyeron por toda  la cuidad. Todos están hechos de material sintético y reforzados con fibras de vidrio. Miden aproximadamente dos metros y cuentan con un diseño exclusivo.

Los osos y Belín tienen su historia. Los osos se encuentran en el escudo de la cuidad, en logotipos, estatuas y hasta se entregan como premio en su festival de cine. La historia del escudo es controvertida. Algunos dicen que se hizo en honor al duque Alberto I de Brandeburgo cuyo apodo era "El oso". Otros afirman que es por el origen de la palabra Berlín dado que Bär (pronunciado ber) significa oso. Sin embargo esto es erróneo. Berlín puede provenir o de berle o berlin que en el idioma polabo significaba "tierra deshabitada" o "tierra no cultivada" o como fruto de la combinación del vocablo berl (pantano) más in (lugar). Algo así como "tierra pantanosa". La imagen del oso, por tanto, no tienen nada que ver con el origen del nombre de la ciudad.
En cuanto a los osos fotografiados, llamados Buddy Bear, se sabe que fueron creados para fomentar la paz y tolerancia entre los países. También que cuestan una suma considerable capaz de haber aportado, desde su creación a la fecha, un total de 2.1 millones de euros para niños necesitados. Todo comenzó cuando los osos fueron pintados por representantes de diversos países con motivos característicos de cada nación. En el 2002 se exhibieron en la plaza de Berlín puestos en círculo como tomados de las manos. Dado el éxito del evento tuvieron otras muchas presentacionen como en Austria, Turquía, Hong Kong, Japón, Australia, Israel, Finlandia, Rusia, Malasia, Argentina, Uruguay, etc. La última, según parece, fue en Paris en el 2012. El proyecto llamado United Buddy Bears se alió con la UNICEF para subastar a los osos y ayudar a varios niños necesitados. 

A primera vista Berlín es feo como sus osos. Su historia es turbia y discutible como todo este asunto de los osos. Pero si uno indaga un poco más en sus calles y cultura quedará maravillado y, sin duda, incitado a regresar.